Wednesday, November 23, 2005

Portada

-Tema general: Salud


-Tema específico: Violencia en las escuelas


-Problemática: ¿Cuáles son las causas de que existan cada vez más situaciones de violencia en las escuelas?


-Variables:

-Pérdida del valor de la palabra

-Falta de autoridad

-Crisis familiares

-Modelos sociales violentos

-Ocultamiento de la identidad




Hipótesis: “Los modelos actuales influyen de manera directa en la formación de la conducta de los niños, la cual se ve reflejada en las escuelas ”.



Introducciòn

Pensamos, que en la actualidad la violencia existente en las escuelas es una de las principales problemáticas del siglo XXl.
En diferentes partes del mundo la temática de la violencia está llamando al interés y la atención de grupos y organizaciones relacionadas con la salud, la educación, la política, etcétera. Diversas disciplinas comienzan a interrogarse la manera en que la globalización, el desequilibrio político, cultural y económico condiciona a los jóvenes y los induce a crear su propio sistema de reglas, muchas veces apartado de las normas socialmente aceptadas. Son numerosos los estudios que, durante los últimos años hacen referencia a la temática que hoy nos ocupa, al igual que los investigadores que están dedicando su interés a dar respuesta a estos fenómenos.
Alumnos que llevan armas a la escuela y hasta las usan dentro de sus límites. Robos de computadoras, televisores o reproductores de video y aulas incendiadas por los propios alumnos o por padres de la escuela. Alumnas que se cortan la cara con trinchetas. Profesores que abusan sexualmente de sus alumnos. Un adolescente que acuchilla a su profesora causándole la muerte.
Las anteriores son escenas de violencia que se registraron en los últimos años en las escuelas argentinas. Todas fueron ampliamente cubiertas por los medios ya que la violencia en la escuela ocupa un lugar de suma importancia en los temarios del periodismo gráfico, radial y televisivo. Tema que preocupa a madres y padres y es frecuentemente abordado en cualquier reunión docente tanto desde la queja como para la búsqueda de soluciones.
Distintos factores son los que posibilitan este aumento excesivo de la violencia en las aulas, creemos que uno de los principales son los modelos que la sociedad les presenta a los niños y jóvenes de hoy, los cuales no son un buen ejemplo y los incitan a promover la violencia, acto que diariamente se ve reflejado dentro de las aulas. Es por esto que en el siguiente trabajo trataremos de argumentar la hipótesis que creamos a partir de la existente problemática: “Los modelos actuales influyen de manera directa en la formación de la conducta de los niños, la cual se ve reflejada en las escuelas”. Dicha hipótesis será demostrada mediante un profundo abarque del tema, comenzando por analizar qué es la violencia y cómo se presenta y manifiesta dentro de las escuelas y por qué, así como también qué se puede hacer para contrarrestar esta problemática desde los distintos sectores de la sociedad.

La violencia en la escuela, ¿producto de los últimos años?

La violencia en la escuela, ¿producto de los últimos años?

María Inés Bringiotti, especialista en maltrato infantil, advierte que “en momentos que la violencia se halla instalada en la sociedad, es posible caer en la tentación apresurada de referirnos a ella como propia de estos años, como si fuese mayor que en épocas pasadas. Al menos, la historia de la infancia, la historia de las mujeres y la historia de la vida privada en la Argentina, describen una historia plagada de abusos, malos tratos, negligencia e ignorancia hacia los sectores más desfavorecidos, como las mujeres y la niñez. Además, es importante considerar que la mayor sensibilidad de ciertos sectores sociales hacia los derechos humanos, los derechos de la niñez y los de ciertos grupos minoritarios y la implementación de programas de detección de distintos tipos de abusos, han disminuido la tolerancia hacia la violencia”.
Si nos atenemos a la información de ciertos medios y al contexto social actual, podríamos llegar a pensar que la escuela es un lugar donde la violencia es algo normal de la actualidad. Como afirma el filósofo Fernando Onetto, integrante de los equipos de convivencia escolar de la provincia de Buenos Aires, “pensar que la escuela es un lugar violento no es dar cuenta de la realidad. Si uno la compara con eventos deportivos o algunas expresiones política, la violencia en la escuela es mucho menor. Esto no significa que no haya expresiones de violencia en la escuela. Pero, al menos en la provincia de Buenos Aires, son estadísticamente poco relevantes si consideramos que es un sistema con más de 4 millones de alumnos”.Por otro lado, el psicoanalista Fernando Osorio declara que “en muchas escuelas reina el espíritu autoritario; la palabra del alumno está anulada y los chicos piensan que no van a poder modificar la realidad en nada. La violencia del sistema educativo existe desde que se fundaron las primeras escuelas en el país. Se tomó el modelo europeo de la Revolución Industrial para transformarlo en uno disciplinario, que permitiera impartir educación para crear al ciudadano argentino; pero sin pensar en el niño. El sistema educativo ha sido autoritario desde sus orígenes. La violencia en las escuelas, en cambio, es un fenómeno inédito, que creció en los noventa, por dos razones: una, la Argentina dejó de ser un país de tránsito de la droga y se transformó en un país de consumo masivo de drogas; dos, la portación de armas pasó a ser algo absolutamente imposible de calcular. La violencia en las escuelas es la violencia social que ingresa e irrumpe de una manera espantosa en el aula. Cuando se analiza minuciosamente un episodio puntual denominado "violencia escolar", la gran mayoría no tiene nada que ver con lo que produce el sistema educativo. El pilar actual de las violencias en las escuelas es la ruptura del orden democrático. Que los chicos no tengan palabra propia. De todo lo que organiza el colegio en el orden normativo y administrativo el niño no participa. Y como en los últimos años está en boga la suspensión de amonestaciones y el logro de acuerdos de convivencia institucional, se disfraza de una cosa seudo democrática este acuerdo de convivencia”.

¿Qué se puede considerar violento dentro del marco escolar?

¿Qué se puede considerar violento dentro del marco escolar?

La problemática de la violencia y la intolerancia en las aulas es un fenómeno creciente que no distingue latitudes ni sectores sociales. Las transgresiones de los alumnos están cada vez mas lejos de ser sólo esas conductas que, tradicionalmente, se sancionaban en el ámbito educativo. El licenciado Fernando Osorio, especialista en violencia escolar, afirma que son la familia y las instituciones, en una sociedad civilizada, las encargadas de moderar los impulsos y la tendencia a la agresividad que son parte de la conducción humana. “Pero nuestras instituciones están endebles y carcomidas por la burocracia y la corrupción – dice – y en la familia los padres no siempre alcanzan a brindar a sus hijos las herramientas básicas para la subsistencia, no solo en el nivel económico, sino también la regulación de los impulsos negativos. Los chicos llegan al aula con un déficit de padres. Tienen padres que no le ponen límites por temor a parecer autoritarios, o porque están hiperocupados o completamente desocupados y son capaces de transmitirles cuando es preciso reflexionar y detenerse”.
Todo acto agresivo que vulnera o denigra la integridad física, moral o psicológica de cualquier individuo puede ser encuadrado como violencia. Si consideramos que dentro de los hechos violentos que suceden en las escuelas se pueden incluir desde una broma discriminatoria hasta un “cuchillazo” en un baño escolar, hablamos de una gran cantidad de posibles situaciones violentas. En este sentido, la pedagoga Marta Souto considera más apropiado hablar de violencias en plural.
En este amplio arco de violencias que tienen distintos grados de intensidad, el francés Jacques Pain (1996), citado por Marta Souto en su trabajo, señala dos categorías de violencia en la escuela:

Violencia objetiva:
sobre las cuales se puede intervenir frontalmente pues dan lugar a la acción de la justicia, de la policía, de las sanciones, etcétera.

Violencia subjetiva: que incluyen aquellas más sutiles, de tipo actitudinal y que distorsionan el clima escolar. Se pueden mencionar las actitudes hostiles, de desprecio, de desconfianza, de rechazo escolar, etcétera. Estas son las actitudes antiescolares que se ubican fuera de lo “normalmente” aceptado como relaciones correctas y de buen trato entre las personas.

Pain también clasifica a la violencia como en contra de la escuela, es decir aquellos actos que toman como objeto la escuela (vandalismo, robos, etcétera) y tienen su origen en el contexto social, y en la escuela, donde incluye aquellas que surgen al interior de la escuela provocadas por el medio social y económico, por los actores (docentes y alumnos) o por el clima y el ambiente escolar. En este sentido, Marta Souto considera que se puede hablar de dos grandes grupos de violencia en la escuela:

Violencia objetiva: delitos criminales, golpes, robos, destrucciones varias, agresiones.

Violencia simbólica:
la violencia no es sólo el golpe. También lo es el trato despectivo, el chiste discriminatorio o cualquier tipo de maltrato verbal.

La violencia debe ser caracterizada y comprendida desde la relación, es decir en la interacción entre personas, en los grupos o dentro de las instituciones. Una relación donde intervienen sujetos con distintos grados de poder y roles diferenciados en la dinámica institucional.
A la vez, las relaciones entre pares pueden expresarse en múltiples hechos de violencia. Esto no sólo se da en las relaciones entre alumnos sino también entre los propios docentes. Raúl Moroni, integrante del Proyecto Convivencia de la provincia de Buenos Aires señala que “hay problemas de convivencia que muchas veces excluyen a los alumnos. Uno no puede desconocer los problemas graves de convivencia que llegan a veces a niveles altos de agresividad en muchos equipos directivos”.


Distintos tipos de violencia en la escuela

Distintos tipos de violencia en la escuela

Las situaciones de violencia en la escuela son diversas y de distintos niveles de gravedad. Se enumerarán a continuación algunas de las más frecuentes:
Maltrato infantil: el abandono o maltrato emocional, distintas formas de maltrato físico, el abuso sexual, la explotación laboral o la incapacidad parental para controlar la conducta de los niños, son algunas de las formas de maltrato que pueden sufrir los adolescentes y los niños. Evidentemente, estas situaciones de violencia externas al ámbito escolar cuando se presentan en las escuelas impactan en el aprendizaje y la conducta de los niños. Los niños y adolescentes maltratados se caracterizan por su conducta agresiva, desobediencia y comportamiento antisocial, siendo menor su rendimiento en tareas cognitivas.

Entornos sociales de gran marginalidad: zonas o grupos sociales caracterizados por conductas violentas que se convierten en un patrón cultural naturalizado (patotas, barras bravas, bandas delictivas, presencia de armas en los hogares). Para la asistente social Graciela Ferrari, integrante de un Equipo de Orientación del Conurbano Bonaerense “las relaciones interpersonales de ciertas poblaciones se caracterizan por la violencia. Chicos que viven todos los días el ingreso de la policía a sus barrios, peleas entre bandas, drogas y asaltos son el modelo donde ellos se desarrollan. Y la escuela se transforma en un escenario donde reproducen esas formas de vinculación”.

Actos disruptivos en el aula:
este es un tipo de violencia que podría ser considerado menor pero muy abundante en las escuelas. Los profesores lo sufren con gran intensidad en tanto afecta su labor cotidiana. La disrupción atenta contra la posibilidad de “dar clase” por parte de los docentes o, formulado a la inversa, dificulta el aprendizaje de los alumnos debido a los desórdenes, indisciplina, desmotivación, y apatía en el proceso de enseñanza dentro del aula. Se manifiesta en conductas como la falta de cooperación, las insolencias, desobediencias, las provocaciones y agresiones, hostilidad y abuso, impertinencias y amenazas. También, a través de estrategias como pedir que se explique lo ya explicado para retrasar la tarea, hacer preguntas absurdas, mostrar objetos grotescos, etcétera.

Abusos entre compañeros:
se trata de situaciones en las que uno o varios alumnos o alumnas toman como objeto de agresión a otros compañeros/as sometiéndolos, por tiempo prolongado, a agresiones físicas, amenazas, hostigamiento, aislamiento, etcétera. En general, los más poderosos se aprovechan de la debilidad, inseguridad, miedo o dificultad del acosado/a para pedir ayuda o defenderse. En este tipo de violencia están involucrados víctimas y victimarios, pero también todos los demás miembros de la comunidad educativa que al no participar, o bien consienten el abuso (los compañeros/as) o bien lo desconocen (padres, madres, docentes), reforzando así la acción intimidatoria.
Violencias sutiles: la escuela, que debería ser un lugar caracterizado por el respeto hacia la diversidad cultural, se transforma en algo totalmente distinto. La antropóloga Liliana Sinisi realizó entrevistas a directivos y docentes de escuelas de la ciudad de Buenos Aires donde aparecieron sugestivas miradas de los “otros”. “Los bolivianos despiden un olor fuerte y desagradable, y esto es producto de lo que comen, comidas picantes a las que nosotros no estamos acostumbrados” o “los chicos peruanos son callados, obedientes, sumisos, no dan para más y hay que aceptarlos como son...”. Este otro “distinto” a lo que el docente considera como “lo normal” implica formas de comunicación muy diferentes entre grupos. Una investigación realizada por la Universidad del Comahue muestra las grandes diferencias en el lenguaje utilizado por los docentes con alumnos de sectores medios y con los de sectores populares. Por ejemplo, la regulación del comportamiento de los alumnos es mayor en escuelas de sectores populares a través de usos imperativos (“se callan”, “sentate”, “pasá”) sin mediar ningún tipo de justificación. Mientras que las intervenciones regulativas de los docentes en los sectores medios (“si no se sientan no pueden empezar a trabajar”, “si no se callan no pueden empezar a trabajar”), sí son acompañadas por justificaciones.

Violencia contra el espacio escolar:
el espacio y los objetos escolares son muchas veces objeto de violencia a través de robos, distintos tipos de vandalismo, maltratos y agresiones. Ponen en evidencia el rechazo a la escuela y muestran que en ciertos ambientes escolares las relaciones son conflictivas y que los miembros descargan agresión sobre paredes, vidrios, mobiliarios, etcétera.

Violencia contra los docentes: mencionamos con anterioridad las situaciones disruptivas en el aula como una situación de violencia menor pero de gran preocupación para los docentes. Sin embargo, los últimos años han mostrado la aparición de algunas situaciones de violencia física sufridas por los docentes donde el caso de la profesora de Tres Arroyos es sin duda el más grave. Las pedagogas Adriana Puiggrós e Inés Dussel advierten que “el quiebre de los lazos educacionales entre adultos y adolescentes se ha profundizado y difundido significativamente. Así como para las generaciones anteriores se presentaba el problema de que los jóvenes rebeldes discutían la cultura adulta, para los adultos actuales uno de los problemas más importantes es que los jóvenes niegan o ignoran su cultura".

Violencias y sectores sociales

Violencias y sectores sociales

Cuando se observan las crónicas de los medios sobre la violencia en las escuelas, hay una cierta tendencia en donde las instituciones donde asisten los sectores populares parecen ser las más violentas. ¿Hay distintas violencias escolares según el tipo de sector social que atiende la escuela? Una investigación del CONICET de carácter exploratorio realizada en tres escuelas muestra como la violencia se expresa de manera diferente según la clase social de sus alumnos:

Escuela de clase media alta: agresiones verbales, alto grado de exigencia por parte de los alumnos hacia los adultos; escasa motivación para la tarea, falta de cuestionamiento de las normas establecidas.
Escuelas de clase media: manifestaciones de violencia dirigidas principalmente a la institución escolar, conductas de agresión verbal , “ruido” permanente; segmentación entre los grupos de alumnos e importante cuestionamiento a las normas institucionales.

Escuelas de clase baja: violencia dirigida principalmente a las personas y ataques a la propiedad privada, agresiones físicas y verbales (frecuentes peleas entre grupos) y robos. Sin embargo, se acatan sin discutir las normas institucionales y es común un mayor sometimiento a la autoridad.

Para la psicopedagoga Verónica Ditone también se pueden diferenciar distintos tipos
de violencia según los sectores sociales: “en los niveles medios la violencia pasa
centralmente por el lenguaje y su uso sutil. En los sectores populares este lugar
violento del lenguaje como posibilidad de herir al otro a menudo desaparece y lo
hacen con el cuerpo, un palo o un arma”.

Violencias según la edad

Violencias según la edad

Si bien es posible afirmar que los casos de violencia más graves ocurren en los niveles
escolares que atienden a los adolescentes, todas las edades tienen sus formas de
expresarse violentamente en las escuelas.
La investigadora de la Universidad Nacional de Córdoba, Lucía Garay, ha estudiado la
violencia en las escuelas medias cordobesas, particularmente las agresiones que se
dan entre pares. Para Garay, en los años 70 la violencia en las escuelas medias tenía
generalmente un claro sentido político. En la actualidad, “ el comportamiento agresivo
y violento de los jóvenes tiene un carácter depredador y es muy difícil de ser
comprendido, al menos para el adulto, porque tiene como sentido la destrucción del
otro, de los objetos, del mobiliario, etcétera.. Y esa destrucción no tiene un sentido de
resistencia ni de creación de otra alternativa en el ámbito institucional”.
La asistente social Graciela Ferrari diferencia distintas formas de violencia según las
edades de los alumnos y los niveles educativos a los que asisten. “A los más chicos les
cuesta mucho poner palabras y actúan mucho desde la inmediatez, pero también
tienen una mayor plasticidad para la escucha, para la reparación de sus acciones
violentas. Cuando esto no es trabajado preventivamente se va instalando como un
estereotipo y en el segundo ciclo aparecen disparados los fenómenos graves de
violencia. Peleas, golpes, insultos aparecen exacerbados en este nivel y es posible
observar una desorganización permanente. Si se está haciendo un juego y pasa uno y
roza a otro, la respuesta es el golpe. No se puede pensar que lo hizo sin querer ni
ponerse en el lugar del otro. En el tercer ciclo aparece el fenómeno de la barra y la
vendetta. Si hay algo que molesta a un adolescente, se comienza la pelea en el aula,
se sigue en el recreo y se termina en la calle. Y cuando aparece la policía puede
terminar de la peor forma”.

Medios de comunicación y entretenimiento que favorecen a la construcción de niños violentos

Medios de comunicación y entretenimiento que favorecen a la construcción de niños violentos

Violencia en los medios de comunicación: si bien el contexto de cada niño determina gran cantidad de variables en su vida aún antes de su propio nacimiento, también es cierto que la fascinación general que provoca la televisión se potencia en los niños, que son prácticamente "rasos" o vírgenes de imágenes, tal vez como lo fuera la primera generación de televidentes.
Para ratificar la pertinencia de estos razonamientos, bastaría con citar comentarios y observaciones de padres y maestros acerca del cambio de comportamiento que registran en los niños a partir los programas infantiles "más violentos", que parecen estimularlos a un mayor movimiento y pelea.
Muchas madres festejan los gestos, sonidos, tonos de voz, expresiones y actitudes de sus hijos imitando personajes famosos o movimientos de dibujos animados. Una simple observación de niños jugando a policías y ladrones nos permite escuchar el lenguaje de las series norteamericanas a través de las traducciones mexicanas o venezolanas: emplean el "tú" para dirigirse entre ellos como personajes, pronuncian la "ll", utilizan los modismos y las palabras de un castellano no hablado aquí, así como la refieren a los problemas de cowboys o juicios "a la americana".
Declara la directora de un jardín de infantes privado de Adrogué (Fabiana, 32 años): "Hace unos años las Tortugas Ninjas y Brigada Cola eran los programas más vistos por los chicos, especialmente por los varones. Al día siguiente del programa era imposible frenarlos. Rompían los juegos, se peleaban más, imitaban los movimientos de las tortugas y los personajes muy excitados. Era imposible frenarlos. Recuerdo que a mitad de año habían cambiado el día de emisión de estos programas -que afortunadamente iban un solo día por semana- y entonces la excitación cambiaba de día. Por lo tanto tenía directa relación con los programas.”
Además, la misma televisión alienta este especie de reflejo imitativo y presenta en su programación a niños que imitan (Susana Giménez), que cantan "como grandes" o emplean el doble sentido (Videomach - Telefé) y que opinan e interrogan como sus mayores (Agrandaditos - Canal 13). Los adultos -dentro y fuera de la televisión- incentivan a los niños a imitar sus propios comportamientos. Y, en este sentido, la pantalla es un buen reflejo de los valores que desean transmitir a las nuevas generaciones.
Como dice la psicóloga Eleanor E. Maccoby: "Abrumadoramente, los niños seleccionan los programas que divierten más que los que educan. Sus programas favoritos son caricaturas, aventuras del Oeste, dramas de animales y crímenes, así como comedias que tratan temas familiares. Una gran cantidad del tiempo que los chicos invierten en ver televisión lo dedican a programas concebidos para los adultos".
Por eso, la primera limitación de la "influencia" de la televisión en los niños es centrar el estudio en programas infantiles. En tal sentido, la incursión de la semiología en este y otros análisis de contenidos ha servido tanto para complejizar las herramientas y desligarse del esquema conductista estímulo-respuesta como para incluir en la conformación de los valores transmitidos a todos aquellos programas también compartidos por los niños junto a su familia.
Además, en esta situación de entretenimiento compartido, los adultos de la familia le muestran a los niños algunos contenidos y no otros. Aparece allí el primer filtro de contenidos a través de cada contexto. Pero, además, aún cuando varias familias consuman el mismo programa junto a sus hijos, la charla cotidiana llevará a cada una de ellas a aplaudir a algunos personajes y actitudes y criticar a otros a medida que se instalen en la pantalla. De esta forma, si bien los programas educativos no son vistos mayoritariamente, los niños están siendo educados a partir de los programas que ven.
Por otro lado, la imagen de los niños y adolescentes a través de la televisión también ha ido cambiando. Entre la imagen de "La Nena", una adolescente con tendencia hippie y las historias de "Verano del '98" podemos realizar una inmensa lista de diferencias. Andrea del Boca y sus personajes de huérfana en las sucesivas telenovelas tienen muy poca conexión con el orfanato actual de "Chiquititas".
En síntesis, se puede decir que los contenidos no nacen siempre en un estímulo que luego la gente consume, sino que estos contenidos deben también conectar con los valores vigentes en una situación social determinada.

Violencia en los medios multimedia:
los mensajes de la televisión, el cine, el videojuego o el espacio web no le hablan a nuestra inteligencia. Los discursos violentos están elaborados para ser percibidos además de ser entendidos. No van dirigidos únicamente a nuestra mente, también alcanzan nuestro cuerpo. El espectador no solo comprende la violencia, sino que la siente. Los mensajes son catalizados en una transformación motivada por cuerpos que al finalizar la reacción permanecen inalterados. El consumo de la violencia es una reacción que finalmente no altera el espectador. Así se explica que este espectador pueda almorzar tranquilamente frente al televisor visionando una guerra y sus horrores.
Así es como de esta manera, los niños al consumir dicha violencia, no sólo no les impresiona, sino que también la provocan, lo cual se ve reflejado diariamente en los hechos que suceden dentro de las aulas.


Resumiendo las consecuencias sociales e individuales de los contenidos violentos de los videojuegos obtendremos:1. La violencia es trivializada en la narración, pierde importancia y se convierte en el único medio efectivo para competir o para alcanzar objetivos;2. Ningún videojuego ofrece posibilidades de diálogo o posturas de tolerancia en los conflictos. Un ejemplo es Simcity. Se trata de un simulador de una ciudad en la que el jugador actúa de alcalde. Para bajar las tasas de criminalidad en la ciudad, el videojuego ofrece la posibilidad de construir comisarías de policía; algo que no puede lograrse con otra acción menos represora como la construcción de más escuelas. Otros contenidos violentos no físicos pero con la misma eficacia son: la violencia verbal, el consumismo, los modelos sexistas y un concepto inhumano de la competitividad. Para los niños, los contenidos violentos introducidos son aquellos que afectan a su círculo cercano (familia, casa, juguetes, etc).

¿Qué se puede hacer desde la escuela para prevenir el comportamiento violento de los alumnos?


¿Qué se puede hacer desde la escuela para prevenir el comportamiento violento de los alumnos?

Aunque pareciera que las causas de la violencia yacen fuera de la influencia de las escuelas, un incidente violento puede crear preguntas instructivas sobre lo que la escuela pudo haber hecho para prevenirlo. ¿Cuál es la política de la escuela sobre armas y comportamiento violento? ¿Estaban los alumnos conscientes de la política y se hace cumplir de manera consistente? ¿De que manera tal comportamiento es apoyado o desalentado por el clima escolar y las expectativas del personal y otros alumnos? ¿Qué intento se ha hecho para enseñar a los estudiantes no violentos sobre la resolución de conflictos? ¿Se supervisan adecuadamente los alumnos? ¿Se les ha enseñado a los miembros del personal a identificar el potencial para tales incidentes y así anularlos? ¿Hubo influencia de pandillas en el incidente? (Joan L. Curcio y Patricia F. First 1993).
El primer paso en la prevención de la violencia en las escuelas es realizar una evaluación sistemática para responder a estas y otras preguntas pertinentes. Una manera de enfocar tal evaluación es midiendo de modo sistemático como la interacción pacifica de individuos y grupos es facilitada por los programas, políticas y procesos en tres niveles distintos: en la sala de clases, en el establecimiento escolar y en el departamento zonal (Marie Somers Hill y Frank W. Hill 1994).
Por ejemplo, en la sala de clases, la investigación indica que un enfoque en metas académicas, conformación de comportamiento respetuoso e intervención rápida y no intrusa en el mal comportamiento desalientan el desorden, el cual puede llevar a la violencia (Diane Aleem, Oliver Moles y otros 1993). El departamento zonal puede entrenar de manera continua al personal en temas de reducción de la violencia y entregar beneficios para los recursos humanos tales como consejería personal o políticas de permisos personales para mejorar el funcionamiento y la moral de los funcionarios (Hill y Hill).

¿Cómo se relaciona la violencia de la escuela y el clima que impera en ella?

¿Cómo se relaciona la violencia de la escuela y el clima que impera en ella?

Estudios han demostrado que las escuelas con bajos niveles de comportamiento violento se distinguen de aquellas con altos índices, en cuanto a un clima escolar mas positivo, donde los sentimientos comunitarios, la inclusividad y la nutrición son evidentes. Los alumnos que se sienten reconocidos y apreciados al menos por un adulto en el establecimiento, tendrán menos probabilidades de actuar en contra del carácter escolar de la no violencia (H.Walker).
Un plan de disciplina que abarque a todo el colegio ayuda a promover una cultura estudiantil pacifica y preocupada. Se deben crear estructuras para alcanzar dos metas: enseñar y reforzar activamente el comportamiento de los niños en forma explícita, cuando manifiestan comportamientos pro-sociales básicos; y hacer a los estudiantes responsables por sus acciones erróneas de manera justa y consistente (Hill Walker, Geoff Colvin y Elizabeth Ramsey 1995).
Creando una atmósfera no institucional y atrayente en el establecimiento puede contribuir a crear un clima escolar positivo. Reparar el vandalismo rápidamente y mostrar preocupación por el establecimiento desalientan futuros actos de vandalismo.
Hacer que los alumnos se involucren en el cuidado del edificio y los terrenos aumenta los sentimientos de pertenencia y comunidad (Sandra R. Sabo 1993).

¿Qué papel juega el director en la reducción de la violencia?


¿Qué papel juega el director en la reducción de la violencia?

El director puede ayudar a establecer normas escolares de no violencia y de comunidad desarrollando relaciones afectivas sinceras con grupos de estudiantes e individuos. Mediante la manutención de un perfil alto, recorriendo los pasillos, visitando las salas de clases y siendo accesible a los alumnos y personal, el director reduce la probabilidad de comportamiento antisocial (Stephanie Kadel y Joseph Follman 1993).
El director puede alentar el sentido de pertenencia a los programas y políticas escolares compartiendo el poder con equipos de administración que tienen base en el lugar. Esto aumenta la probabilidad de que los planes disciplinarios y las metas académicas sean apoyadas de manera consistente, mejorando el clima escolar (Aleem, Moles y otros).

¿Se les puede enseñar la no violencia a los alumnos?

¿Se les puede enseñar la no violencia a los alumnos?

Los currículos que apuntan a enseñar a los niños habilidades pro-sociales se basan en la creencia de que el comportamiento violento se aprende a través de modelos y que estos pueden ser usados para enseñar a los niños la no violencia (Committee for Children 1989). Escasos estudios de estricto seguimiento han sido hechos sobre la efectividad de estos currículos debido al tiempo y costo involucrados. Sin embargo Edward Zigler, profesor de psicología de la Universidad de Yale, aconseja a los administrativos de las escuelas que usen estos currículos, diciendo que "parecen prometedores", aunque las evaluaciones no sean completas (Millicent Lawton 1994).
Muchas escuelas primarias, escuelas medias y liceos han instituido programas de resolución de conflictos entre comparendos. La mayoría de ellos comienza entrenando a los alumnos en empatía, cooperación y toma de perspectiva, y todos enseñan un proceso para ayudarlos a resolver sus diferencias pacíficamente. Nuevamente, la investigación formal sobre la efectividad de estos programas ha sido limitada, pero se han acumulado datos que muestran que los programas de resolución de conflictos reducen castigos disciplinarios, mejoran el ambiente escolar y aumentan la autoestima, confianza y responsabilidad de los alumnos que pasan por el entrenamiento (M. Van Slyck y M.Stern 1991).

¿Cómo pueden las escuelas reducir la violencia con niños serios?

¿Cómo pueden las escuelas reducir la violencia con niños serios?

Cuando los niños enfrentan pobreza, abuso, u otros problemas que al final fomentan el comportamiento violento, las escuelas pueden colaborar estrechamente con agencias de servicio social de la comunidad para entregar a los niños y a sus familias acceso oportuno y económico para obtener consejería, asistencia financiera y protección. La educación de los padres en escuelas para familias de niños que están en problemas puede crear lazos entre la familia y la escuela que beneficiaran a ambos (Stephanie Kadel y Joseph Follman 1993).
Compartir información con la policía y planificar intervenciones contra las bandas en conjunto con la comunidad de la escuela son elementos vitales para prevenir la violencia juvenil relacionada con las pandillas (Robert P. Cantrell y Mary Lynn Cantrell 1993). Para que funcione un enfoque de prevención para la violencia escolar, las escuelas y las comunidades deben trabajar juntas en todos los aspectos de su implementación.

Análisis de las entrevistas realizadas

Análisis de las entrevistas realizadas

A través de los datos obtenidos pudimos analizar que, a pesar de las diferentes épocas en las cuales las personas entrevistadas ejercieron su profesión, la idea que manifiestan respecto a la violencia en las escuelas es similar. Todas concluyeron en que si bien la violencia actual es mucho mayor, ésta existió desde siempre dentro de las aulas aunque con menor gravedad, además coinciden en que no sólo son agresiones verbales, sino también físicas. Podemos deducir a través de éstas entrevistas que las principales causas de violencia en los niños está dada por las características de la familia y el contexto social.
Por lo tanto podemos concluir en que uno de los principales factores de que exista violencia en las escuelas está dado por los modelos sociales en los que se conforman y desarrollan los niños y adolescentes en la actualidad.

Algunas estrategias para prevenir la violencia en las escuelas

Algunas estrategias para prevenir la violencia en las escuelas

Las estrategias que buscan prevenir o actuar sobre la violencia en la escuela apuntan
en general a promover la escucha entre los distintos actores y a favorecer el uso de la palabra para resolver cualquier tipo de diferencia o conflicto:

Mediación: la negociación y la mediación escolar –en tanto alientan a las partes a gestionar sus conflictos en forma pacífica– pueden constituir herramientas para prevenir los episodios de violencia, pues aportan “canales” para encauzar el componente emocional y la agresividad propias de todo conflicto. Esta estrategia propugna la formación de docentes o alumnos para que puedan intervenir en los conflictos como un “tercero”. El mediador debe actuar poniendo palabras al conflicto con el objetivo de buscar soluciones. La mediación educativa no significa “delegar” en los alumnos funciones que son obligaciones de los adultos como educadores. Tampoco significa la búsqueda de culpables sino la construcción de alternativas dialógicas a las diferencias y conflictos que pudieran afectar la relación entre distintos actores de la comunidad escolar.

Construcción de sistemas de convivencia: en los últimos años, muestran la reocupación de muchas escuelas que procuran la construcción de formas más democráticas de organización escolar. La elaboración colectiva y colegiada de las normas que regulan la vida escolar es uno de los objetivos más importantes en la democratización de la vida escolar. Distintos acuerdos institucionales, las normas que rigen la convivencia y las sanciones que se establecen para las transgresiones son elaborados con la participación de los distintos cuerpos que participan del quehacer escolar (docentes, padres, alumnos y no docentes). Para facilitar la participación se pueden establecer distintas instancias como consejos de aula, consejos de año o turno, consejos de escuela, etcétera. Estas formas de regulación colectiva y participativa de la vida en las escuelas ha surgido a partir de los intereses de las instituciones o ha sido determinada por leyes jurisdiccionales como en la ciudad de Buenos Aires. La legislatura porteña sancionó en 1999 la ley Nº 223 que establece la creación de sistemas de convivencia democráticos en todas las escuelas medias.

Una estrategia preventiva: el desarrollo de habilidades sociales: el abordaje de las situaciones de conflicto en la escuela desde un enfoque integrador – como oportunidades de aprendizaje social y moral–, tiene un alto grado de eficacia preventivo. Una propuesta para la inhibición de las conductas violentas y agresivas es el de equipar a los individuos con repertorios de conductas positivas y prosociales que resulten funcionales para la consecución de objetivos personales y sociales. Aprender a convivir implica lograr el desarrollo de ciertas habilidades sociales que exceden y abarcan la resolución de conflictos. Las habilidades sociales son capacidades complejas que permiten desenvolverse eficazmente en lo social. Constituyen un conjunto de actitudes, ideas, creencias, valores, sentimientos y comportamientos destinados a lograr acercamiento, cooperación, comunicación y vinculación a los demás. Disculparse, reparar un daño, ceder, negociar, argumentar para convencer, respetar al diferente, son algunas de este tipo de habilidades.

Proyectos de Organizaciones No Gubernamentales que favorecen a la concientización contra la violencia:


Creación de “Una cultura de Paz”: la propuesta “Una cultura de Paz”, impulsada por UNESCO, apunta a que los alumnos puedan expresar sus sentimientos, especialmente el enfado, la ira y la frustración, encausándolos de forma no agresiva ni destructiva (aprenden a autocontrolarse). También se busca que los alumnos aprendan a dar soluciones a los conflictos sin acudir a la violencia. Para ello se desarrollan estrategias como la construcción colectiva de normas, el debate y la argumentación, la escucha y el respeto de las opiniones de los demás, el cumplimiento de las responsabilidades, la cooperación y la ayuda, etcétera.

UNICEF: educación contra la violencia: UNICEF de Argentina acaba de iniciar en la ciudad de Buenos Aires su campaña de cambiar armas de juguete por otro juguete como forma de contrarrestar los juegos que incluyen el simulacro de matar como entretenimiento.
Este programa, que tuvo desarrollos exitosos en Brasil y en otras ciudades argentinas, pretende difundir en los chicos una mirada crítica sobre los juegos violentos y una valoración de la paz.
Los juegos que representan actos violentos y la violencia misma está presente desde siempre en la niñez y en la juventud. Pero en la época actual esta característica adquirió rasgos inquietantes, especialmente en franjas de la sociedad en las cuales impera la crisis familiar o la actuación de redes organizadas por el delito. En este contexto, los niños acostumbrados a jugar en la violencia y en tomarla como algo natural y constitutivo de las relaciones humanas, tiene mas probabilidades de convertirse en adultos violentes, peligrosos para sus allegados, para la sociedad y para si mismos.
De allí la importancia que tienen las iniciativas que contribuyen a difundir una cultura de rechazo a la violencia para la construcción de una sociedad de convivencia.

Observatorio de Violencia Escolar argentina, el segundo en Latinoamérica:
definirá las medidas para enfrentar y tratar la violencia en las escuelas del país. “No sirve de nada instalar detectores de metales en las escuelas. Lo que necesitamos es instalar detectores de problemas, capacitando a nuestros maestros. La violencia no se soluciona con detectores ni bajando la edad de imputabilidad de nuestros jóvenes". Fueron las palabras del argentino Jorge Werthein —director de la UNESCO-Brasil—en el salón Vera Peñaloza del Ministerio de Educación nacional, donde se celebró el inicio del Observatorio de Violencia Escolar argentino, el segundo de su especie en Latinoamérica.El organismo se encargará de recabar información concreta sobre cómo, cuándo y dónde se manifiesta la violencia en las escuelas argentinas. También será su misión recoger trabajos previos (desde las ya conocidas experiencias de escuelas porteñas, bonaerenses y brasileñas, abiertas los fines de semana con actividades culturales y deportivas, hasta otros desconocidos).Finalmente, deberá definir con qué medidas la Argentina enfrentará y tratará la violencia en sus escuelas. Los responsables principales de su creación son el Ministerio de Educación Nacional, la Universidad de San Martín y la UNESCO (sedes de Brasil y de Argentina, Uruguay y Chile). UNESCO-Brasil hará una inversión inicial de US$ 100.000, mientras que el ministerio aportará $ 70.000 a través de la Secretaría de Ciencia y Técnica.


Parlamento de chicos por la paz: la Red Solidaria, que dirige Juan Carr, convocó a todos los adolescentes del país a participar de un Parlamento de escuelas por la paz. A esta iniciativa ya se sumaron referentes de la comunidad judía, sacerdotes católicos, educadores, músicos y recibió también el apoyo del Ministerio de Educación de la Nación.
“Entre los chicos, el impacto por la tragedia de Carmen de Patagones es mucho más fuerte de lo que imaginábamos. En la intimidad de todos los adolescentes del país no terminó para nada la enorme angustia. Sienten una profunda inquietud. Las escuelas, que son lugares de contención, ahora les producen temor”, declaró Carr.

Creando por la No Violencia:
la Fundación Lebensohn invita a diferentes escuelas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a participar en el encuentro artístico “Creando por la No Violencia”. Esta convocatoria propone que alumnos de sexto y séptimo grado de escuelas primarias puedan encontrar en el arte una forma de expresión y creatividad. Se busca que los niños reflexionen acerca de la problemática de la violencia, que tanto preocupa a nuestra sociedad. También, que desarrollen aptitudes para el diálogo y puedan formar conceptos y emitir opiniones. El proceso de la actividad creativa se llevará a cabo dentro del aula. Así, este espacio institucional se transformará en un taller en el que se promoverá el aprendizaje y la integración a través de la práctica artística. El encuentro artístico busca que los niños se cuestionen acerca de los posibles orígenes de la violencia y sobre las acciones que imaginan para formar parte de una cultura de paz.

Campaña de no violencia: trata sobre un decálogo emitido por el ROTARY INTERNACIONAL hacia todas sus cedes a nivel mundial:

-Reflexionemos conscientemente: la violencia es responsabilidad de todos.
-Reconozcamos que somos todos víctimas y victimarios de la violencia.
-Preservemos la vida en todas sus formas.
-Cultivemos los afectos para evitar la agresión.
-Respetemos el pensamiento de los demás.
-Comprendamos que la indiferencia, el hambre y el abandono son formas de violencia.
-Pensemos que cuando el sonido se transforma en ruido, es violencia.
-Tomemos conciencia que cuidar con prudencia es sinónimo de cuidar la vida.
-La NO violencia que nace del fondo de nuestro espíritu se convierte en una verdadera fuerza.
-No permitamos que la violencia tome derecho de convivencia, pues perderíamos paulatinamente el sendero de la integridad, el amor y la paz.